Female Voices Selection

Publicado por el 30/10/2019

Esta no es la típica lista de “siete autoras que debes leer antes de que termine el año”, pero sin duda, son ellas. Desde Libra Magazine hemos querido seleccionar las que, para nosotras, son las voces femeninas con más fuerza del panorama literario nacional.

 

Anna Pacheco (Barcelona, 1991) ~ Listas, guapas, limpias (Caballo de Troya, 2019)

Ella lo llama “el librillo”, pero realmente es toda una radiografía de nuestra generación. Desde una perspectiva de clase y de género, Anna nos habla de nosotras mismas, de las jóvenes que fuimos. Un relato ácido de las clases medias donde se explora el amor y la sexualidad femenina. Ese cambio que se produce al llegar a la universidad, conocer nuevos amigos y nuevas clases sociales. Madurar en esos años en los que ni si quiera nos conocemos a nosotras mismas.

Un libro social, pero sobre todo generacional.

 

Lucía Baskaran (Zarautz, 1988) ~ Cuerpos malditos (Temas de hoy, 2019)

¿Quiénes somos fuera de la mirada masculina? Esta ha sido la pregunta que ha llevado a Lucia Baskaran a escribir este libro. Alicia, su protagonista, víctima de las violencias sistémicas, sirve para visibilizar una lacra social que persigue constantemente a las mujeres.

El duelo, el castigo y la maternidad, temas que se nos pueden presentar ajenos pero que forman parte de la identidad femenina. Algunos dicen que es un relato sobre la ausencia y el dolor de existir. Pero es, también, una historia de las relaciones que tejen las mujeres, la sororidad de los cuerpos malditos.

 

María Sánchez (Córdoba, 1989) ~ Tierra de mujeres (Seix Barral, 2019)

Una mirada íntima y familiar al mundo rural, dice la portada de su libro. Pero es mucho más que eso: es una denuncia. Abordada desde una perspectiva feminista relata la situación de la España rural, la despoblación y el olvido de los pueblos. Pero también de las mujeres, pues sin ellas el medio rural no existiría.

María compara a las mujeres del campo con la umbría, esa zona de las laderas donde apenas llega el sol. Allí crecen también especies fuertes. Pero por la sombra o la falta de luz, o que quizá no sepamos verlas, no significa que no estén ahí.

 

Rocío Madrid (Melilla) ~ Notas (Autoeditado, 2019)

Rocío nos habla en su poemario del amor en tiempos de Instagram. Aprovecha el formato digital de su iPhone 8 para hablarnos del poder sanador de la poesía. Para ella, ha servido como una rehabilitación emocional. Confiesa que los stories tienen un trasfondo romántico por su caducidad. Pues, el amor, como los stories, se acaba.

 

Elisa Victoria (Sevilla, 1985) ~ Vozdevieja (Blackie Books, 2019)

A menudo se nos presenta el pasado como un refugio, un lugar al que acudir. Algo similar pasa con este libro: es un viaje a la infancia. A la de Marina, su protagonista, o a la de todas.

Elisa nos narra con una voz tierna las vivencias de una niña de nueve años, Marina, a la que llaman Vozdevieja. Un relato marcado por los veranos, la voz de su abuela y ese perceptible mundo de adultos cuando aún eres una niña. La infancia, el miedo y la incertidumbre son los temas protagonistas de esta novela.

Elisa nos permite pensar como cuando éramos niños por un momento. Volver a aquel caluroso verano con Vozdevieja.

 

Luna Miguel (Alcalá de Henares, 1990)

Dice Wikipedia que es poeta y escritora, pero es mucho más que eso.

La conocimos en El funeral de Lolita (Lumen, 2018) donde nos habla de la muerte y el dolor, de la amistad y del amor, en definitiva, de la vida. Este año nos sorprendía con un ensayo, El coloquio de las perras (Capitan Swing, 2019). Un homenaje a las escritoras hispanohablantes, con el claro objetivo de recuperar la escritura de las mujeres.

Luna cree que solo se ha limitado a ladrar, pero ha invitado a muchas otras mujeres a que continúen con este ladrido.

 

Cristina Morales (Granada,1985) ~ Lectura fácil (Anagrama, 2018)

Por último, pero no menos importante, la recién premiada Cristina Morales. Su última obra es una denuncia social. En la portada del libro, una pintada callejera: Ni amo. Ni Dios. Ni Marido. Ni partido. Ni de fútbol.

Cristina no se esconde y habla de la vida de cuatro mujeres con discapacidad intelectual que viven en un piso tutelado en Barcelona. Nos hace partícipes de un drama que no es el nuestro, pero que podría serlo. Una situación que nos obliga a trabajar la sororidad desde una clara consciencia feminista. Es, sin duda, la crítica que nos merecemos.

 

Afortunadamente, faltan muchas. Pero, ojalá haber tenido estos referentes cuando éramos pequeñas.

Texto: Rosario BG
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